Peralvillo 15 es un monumento histórico viviente, donde las motos no dejan de entrar y salir. Edificada en el siglo XVIII, ofrece una imagen de vecindad clásica del cine de oro mexicano: con su gran portón de madera recién restaurado y su tradicional escalera en “Y” griega, que domina el patio común donde se vive ese sabor de la vida compartida que es la insignia del barrio bravo. Y que, por una noche, será escenario de la gesta independentista.

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