Una vez explicada en la entrega II de esta serie (29/1/15) la importancia tanto de Teoría de la Justicia de John Rawls como de su crítica desde la izquierda por Gerald Allan Cohen (GAC) en el libro que nos ocupa; y una vez narradas (entrega III, 5/2/15) las razones de GAC para explicar por qué el marxismo ha tenido que incursionar en la filosofía política, puedo retomar la narración de los contenidos de la Introducción de dicho libro que inicié en la entrega I (22/1/15) y continué en la II. Lo dicho al respecto en estas dos entregas puede resumirse así: 1) En la parte I el libro intenta rescatar la igualdad del argumento de Rawls en contra, mientras en la parte II defiende un punto de vista sobre el concepto (no el contenido) de justicia. 2) Lo que está detrás del desacuerdo suyo con Rawls es una diferencia ideológica: la convicción socialista/anarquista que GAC expresa, siguiendo a Marx, como el requisito para la emancipación humana de recuperar para el individuo las fuerzas sociales que ahora están escindidas del individuo como fuerza política, como Estado. 3) De aquí deriva la pregunta (a la que Rawls responde negativamente y GAC positivamente) de si una sociedad carente de un ethos igualitario para la vida cotidiana, falla en proveer, por ello, justicia distributiva. 4) La tesis igualitarista que busca rescatar sostiene que, cuando prevalece la justicia distributiva, las perspectivas materiales de las personas son casi iguales: no se toleran las profundas desigualdades que Rawls concibe como parte de una sociedad justa. 5) Busca rescatar el concepto de justicia del tratamiento constructivista rawlsiano que identifica justicia con las reglas de regulación que formularían personas situadas en una hipotética situación (a la que Rawls llama la ‘posición original’) en la que ignoraran tanto la posición social que ocuparán en el mundo real como los talentos que tendrán. Dichas reglas, dice GAC, reflejarán otros valores y limitaciones prácticas y, por tanto, no se pueden identificar como reglas de justicia. 6) Hay un desacuerdo metodológico con Rawls, que refleja el desacuerdo más amplio en la forma de hacer filosofía política entre las universidades de Harvard y de Oxford. En ésta se adopta el ‘intuicionismo’: se identifican las convicciones profundas del filósofo a partir de juicios en casos particulares; en cambio, Rawls (de Harvard) construyó una teoría, un órganon para generar principios: la posición original.

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