Las investigaciones sobre la masacre perpetrada en diciembre pasado por una pareja en San Bernardino, California, en la que murieron 14 personas, han desembocado en una petición judicial a la empresa Apple a fin de que colabore en la desencriptación del contenido de un iPhone propiedad de los asesinos, del que las autoridades piensan que podrían extraer información útil al esclarecimiento del crimen. La compañía tecnológica se resiste a acceder a esa demanda con el argumento de que, de hacerlo, se sentaría un precedente peligroso para la privacidad y la seguridad de los usuarios de sus productos. Varias empresas de tecnología digital han expresado su respaldo a Apple, postura a la cual se unió ayer el propietario de Facebook, Mark Zuckerberg, quien dijo que “no es correcto quitar la encriptación de los productos de consumo masivo”, aunque manifestó su disposición a contribuir en la “lucha contra el terrorismo” mediante la regulación de contenidos en su red social y la censura de cualquier expresión favorable al Estado Islámico.

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