“La voz que surge desde las barrancas de la montaña puede cimbrar un sistema que desprecia y ningunea a los indígenas”, subraya Abel Barrera Hernández, quien en 1993 fundó el Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, en Guerrero. Tres años más tarde, en Oaxaca, surgió una organización civil distinta, la primera que luchó por el reconocimiento de los afrodescendientes: México Negro. Este año el activista y la agrupación afro recibirán el Reconocimiento por la Igualdad y la No Discriminación 2015.

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