Todas las variantes que pregonaban la transformación de las sociedades han quedado hechas añicos, se volvieron “confeti de colores”. La realidad del mundo de hoy, globalizado, interconectado, hiper-tecnológico y alcanzando los máximos históricos de la explotación ecológica y social, ha enviado las principales propuestas del cambio social al depósito de lo inservible. Ni la revolución armada ni la reforma por la vía electoral son ya caminos viables y adecuados para emancipar a las sociedades. Ante la crisis de la modernidad industrial necesitamos de una transformación civilizatoria. Y eso implica la revisión del pensamiento crítico y las acciones emancipadoras y de la adopción de nuevos paradigmas. El viejo dilema entre “reforma o revolución” ha quedado superado y desbordado por la compleja realidad. Los revolucionarios y los reformistas de todo tipo se han vuelto anacrónicos. Estamos ante una singular paradoja: han surgido los revolucionarios decadentes y los reformistas obsoletos, los que aún siguen actuantes y aún más protagonizando numerosas batallas cuyo triunfo es imposible.

from La Jornada http://ift.tt/1nKOcBf
http://ift.tt/1YUQOdv via
IFTTT
No hay comentarios:
Publicar un comentario